Si puedes elegir entre hacer una tarea en veinte minutos o tardar sólo dos, ¿qué preferirías? Hacerla en dos minutos, claro. ¡Vaya pregunta! Pues no, por increible que parezca, hay gente que prefiere tardar veinte.
Sabéis como son las gasolineras de los supermercados, ¿no?. Varias lineas de surtidores y la caseta de pago. El funcionamiento es simple: te colocas en el surtidor, echas la gasolina, vas a la caja, pagas y te marchas.
Pues ayer fui a una de estas gasolineras a eso de las 20:30, hora punta en el supermercado y, por ende, en su gasolinera. Siendo cuatro surtidores, con unos tres coches esperando en cada surtidor, y teniendo en cuenta que todos los coches han de pasar uno a uno por la caseta de pago, el cuarto de hora de espera no me lo quitaba nadie.
Bueno, la verdad es que no había cuatro surtidores, sino cinco. El caso es que este quinto surtidor estaba libre, totalmente vacío. ¡Estaría roto!, pensaréis. No, no estaba roto; era el surtidor de pago con tarjeta de crédito.
Me coloqué en él, inserté la tarjeta, marqué el código, eché gasolina y me fui, claro está, sin necesidad de pasar por la caja. Llegué el último y, practicamente, me marché el primero. Y no creo que menos de la mitad de todos los demás no tuviesen tarjeta de crédito. Simplemente, no se fian de la máquina; eso sí, se fian cuando, en la terraza del bar, le dan la tarjeta al camarero, el cual la pasa al local para cobrar en la caja, momento en el que se produce gran número de duplicaciones de tarjetas.
Yo no me lo explico, de verdad.
viernes, 17 de octubre de 2008
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