viernes, 17 de octubre de 2008

¿Máquinas para facilitarme la vida? No, gracias.

Si puedes elegir entre hacer una tarea en veinte minutos o tardar sólo dos, ¿qué preferirías? Hacerla en dos minutos, claro. ¡Vaya pregunta! Pues no, por increible que parezca, hay gente que prefiere tardar veinte.
Sabéis como son las gasolineras de los supermercados, ¿no?. Varias lineas de surtidores y la caseta de pago. El funcionamiento es simple: te colocas en el surtidor, echas la gasolina, vas a la caja, pagas y te marchas.
Pues ayer fui a una de estas gasolineras a eso de las 20:30, hora punta en el supermercado y, por ende, en su gasolinera. Siendo cuatro surtidores, con unos tres coches esperando en cada surtidor, y teniendo en cuenta que todos los coches han de pasar uno a uno por la caseta de pago, el cuarto de hora de espera no me lo quitaba nadie.
Bueno, la verdad es que no había cuatro surtidores, sino cinco. El caso es que este quinto surtidor estaba libre, totalmente vacío. ¡Estaría roto!, pensaréis. No, no estaba roto; era el surtidor de pago con tarjeta de crédito.
Me coloqué en él, inserté la tarjeta, marqué el código, eché gasolina y me fui, claro está, sin necesidad de pasar por la caja. Llegué el último y, practicamente, me marché el primero. Y no creo que menos de la mitad de todos los demás no tuviesen tarjeta de crédito. Simplemente, no se fian de la máquina; eso sí, se fian cuando, en la terraza del bar, le dan la tarjeta al camarero, el cual la pasa al local para cobrar en la caja, momento en el que se produce gran número de duplicaciones de tarjetas.
Yo no me lo explico, de verdad.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lo siento cariño, lo llevo en los genes.

Hoy nos hemos levantado con una curiosa noticia: los hombres son infieles por naturaleza, y ello es debido a un gen llamado Alelo 334 [noticia en 20minutos.es]. ¡¡ Infieles del Mundo !! Ahora ya hay excusa: no se puede luchar contra la naturaleza.

La infidelidad está muy mal vista, lo cual, "en cierto modo", es normal. Pero mirad que digo "en cierto modo", y es que no todos los cuernos son iguales y, aunque parezca extraño a primera vista, no siempre es el infiel quien tiene la culpa.

Empecemos por el principio: no todos los cuernos son iguales. No, no lo son. Los hay perdonables e imperdonables.
Ejemplo de cuernos perdonables (ojo, aplicable a hombres y mujeres): tienes una fuerte discusión (que además no es la primera) con tu pareja. Sales con tus amigos y te pasas media noche renegando y soltando rayos y víboras sobre tu pareja. Se te va la mano con el alcohol y terminas liándote con vete a saber quién. Te levantas al día siguiente y, cuando se pasa la resaca, llega el arrepentimiento. Te come el remordimiento y decides confesarlo. Pues si es la primera vez y realmente muestras arrepentimiento esos son cuernos perdonables. Todos somos humanos, la carne es débil y un desliz lo puede cometer cualquiera.
Ejemplo de cuernos imperdonables: lo mismo que antes pero en reiteradas ocasiones. Eso no es perdonable.
Otro ejemplo de cuernos imperdonables: mantener un amante en secreto durante un largo tiempo. ¡Es que hay que ser gilipollas para perdonar eso!

Y ahora aprovecho para predicar uno de mis axiomas vitales: los gilipollas se merecen todo lo malo (sin exagerar, claro) que les pase. ¿Has perdonado más de una infidelidad a tu pareja? ¿Lo sigues haciendo con la esperanza de que va a cambiar? ¿Tienes más cuernos que un documental de ciervos y aún así te sigues sorprendiendo de que te los sigan poniendo? Te los mereces, por tonto.

Ahora vayamos con quizá lo más controvertido: no siempre el infiel es el culpable. Cuando alguien es infiel, automáticamente es catalogado como el malo de la película. Pues no creo que esto sea siempre así. Pongámonos en situación: pareja feliz feliz se casa; pasa el tiempo; la rutina, el aburrimiento y el desinterés se apodera de la situación; él no le hace caso a ella y encima ahora está gordo, calvo y gruñón. Pues lo más normal del mundo es que ella se busque un amante, ¿o no? Otro ejemplo, más retorcido pero no menos válido: ella entra en depresión por vete a saber qué causa; un día llaman a la puerta los Testigos de Jehová (sustituible por cualquier otra confesión religiosa) y unido a una mente debilitada ¡zas, ella se ha hecho ultra-cristiana! y ahora el sexo sólo es para procrear. Se avecinan cuernos.

En fin. Como podeis ver, no siempre las cosas son lo que parecen. Eso sí, la Biblia dice una gran verdad (y que conste que soy ateo y anti-religioso): "no hagas a los demás lo que no quisieras que te hagan". Allá cada cual.

martes, 26 de agosto de 2008

Seguridad en los aviones

Con motivo del trágico accidente del día 20 en Barajas (por supuesto, mi más sentido pésame para las víctimas y sus familiares) los medios de comunicación nos están borbambeando con el tema de la seguridad en los aviones.

Como es lógico, todos queremos viajar con la garantía de que vamos a llegar sanos y salvos a nuestro destino, y exigimos que las compañías aéreas cumplan a rajatabla con los procedimientos destinados a asegurar el correcto funcionamiento de los aviones. Eso sí, que el billete, a ser posible, cueste un euro más tasas.

¡Pero vamos a veeeeer! ¿De verdad alguien espera que con los precios que ofrecen las compañías de bajo coste se puedan cumplir las medidas de seguridad? !Mira que hay que tener fe! Algunos podrán decir "pues ahorran costes en cosas como la comida". Claaaaaro, sólo dejando de dar las comidas se permiten rebajar el precio de los billetes a una tercera o cuarta parte de lo que cuestan en las compañías tradicionales.

No puede ser. El dinero tiene que salir de otro sitio, normalmente de "explotar" al personal a base de jornadas imposibles. Habrá que ver con qué motivación y entrega los técnicos y mecánicos se ponen a comprobar la seguridad del avión en esas condiciones. De hecho, ahora mismo estoy oyendo en la televisión que los pilotos de Spanair están exigiendo que las inspecciones se realicen meticulosamente, y como resultado se están generando retrasos e, incluso, cancelaciones de vuelos. ¡Qué casualidad!, cuando las cosas se quieren hacer bien la compañía no puede mantener el flujo normal de operatividad.

Pero nada, nada. Aún así seguimos esperando que se empiecen a ofrecer vuelos baratos para cruzar el Atlántico y así poder irnos de vaciones al Caribe por 300€ a la semana.

Lo más sorprendente es que, a pesar de ello, el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro; por ejemplo, ocurren muchísimas más muertes en las carreteras. Y eso me lleva a otro pensamiento: ¿cuántos de los que exigen (y hacen bien) que las compañías aéreas cumplan las medidas de seguridad hacen lo mismo con sus propios vehículos? ¿Vamos todos por la carretera con el coche en perfectas condiciones? ¿O solemos pensar "bueno, los neumáticos toda aguantan aunque haga 5 años que sobrepasaron el nivel mínimo de profundidad del dibujo"?